La fuerza de la naturaleza se muestra en el Vall de Sau-Collsacabra en forma de escenario complejo: riscales de 1.100 metros de media, el pantano de Sau y el bosque húmedo de Les Guilleries conforman un espacio ideal para la práctica de actividades en plena naturaleza. La época de esplendor que vivió esta tierra entre los siglos XI y XIII se refleja en el monasterio de Sant Pere de Casserres, una joya del románico sita en Les Masies de Roda. El embalse de Sau, en Vilanova de Sau, es un paraíso para las actividades acuáticas. Muy cerca, Tavertet y sus riscos son testigos de 5.000 años de historia. Rupit conserva todo el atractivo de su estilo medieval, mientras que Sant Joan de Fàbregues es una muestra de románico primitivo construido en medio del riscal, con unas vistas magníficas.